La Trinidad, ¿Verdad bíblica o mito eclesiástico?
Esta es una enseñanza muy atacada y debatida por muchos siglos acerca de la Divinidad de Jesucristo y la persona del Espíritu Santo, ha habido innumerables controversias por esta enseñanza, sin embargo, nos preguntamos ¿es bíblica la enseñanza de la trinidad?, ¿es importante para la iglesia conocerla y defenderla?, ¿qué implicaciones surgen si se socava esta enseñanza? Primeramente formularemos una definición, explicaremos las bases bíblicas tanto del AT y del NT en base a esta enseñanza, y por última analizaremos su importancia y las implicaciones prácticas que surgen de esta doctrina.
La doctrina de la Trinidad podría definirse, como algunos teólogos y confesiones de fe han sugerido: “Significa que Dios existe en 3 personas que son: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo que son de una sola esencia, es decir, existe un solo Dios, sin separación, sin división, y sin dilución”.
La doctrina de la Trinidad ha sido revelada progresivamente a lo largo de la historia de la redención en el desarrollo del canon bíblico, sin embargo, tomando en cuenta que en el NT hay una revelación más clara de esta doctrina, ¿Hay pasajes del AT que sugieran una pluralidad en la Deidad y sin embargo sean fieles a la declaración monoteísta a lo largo de toda la Escritura?
Podemos comenzar con Génesis 1:26, con el verbo plural “hagamos” y el pronombre plural “nuestra”, claramente indican que hay una pluralidad en la Deidad, aunque algunos han tratado de darle otro sentido a este texto argumentando que pudo haberse referido a un “plural de majestad”, una forma de hablar en la que el rey usaba para dirigirse a sus súbditos frente alguna petición, pero esta opción es poco persuasiva ya que en el hebreo del AT no encontramos a un monarca que use verbos o pronombres plurales para referirse a sí mismo. Otro sentido que se ha tratado de dar es que pudo haberse dirigido a los ángeles, sin embargo, esta opinión todavía tiene más dificultades, ya que: 1) Los ángeles no participaron en la creación de Dios, 2) El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, no de los ángeles (Gn. 1:27). Por lo tanto, lo más correcto y viable de acuerdo con toda la enseñanza bíblica es que se refiere al Hijo y al Espíritu Santo. Hay otros pasajes donde que de igual manera se usan verbos y pronombres en plural para referirse a Dios mismo (Gn. 3:22; 11:7; Is. 6:8).
Hay pasajes en donde a una persona se llama Dios o el Señor haciendo una distinción entre otra persona en la Deidad (Sal. 45:6-7; cp. Heb. 1:8; Sal. 110:1; cp. Mt. 22:41-46; Is. 48:16; Os. 1:7; Mal. 3:1-2). Hay también pasajes donde al Espíritu Santo se le considera como otra persona distinta de Dios mismo (Is. 61:1; 63:10). Al ángel de Jehová se le considera como una persona distinta de Dios, sin embargo en algunos pasajes se le atribuye que es Dios (Gn. 16:13; Éx. 3:2-6; 23:20-22; Nm. 22:35, 38; Jue. 2:1-2; 6:11, 14).
Uno de los pasajes que ha generado controversia en su interpretación es Proverbios 8:22-31. En el cual se puede deducir por lo que se dice que habla más allá de una personificación de la sabiduría y sugiere pluralidad en la deidad. La controversia genera en algunas traducciones que dicen “El Señor me creó al principio de su obra”, de lo cual surge la interrogante si la sabiduría fue creada, y en esta personificación Jesús mismo, ya que si Jesús fuese un ser creado, no podría ser plenamente Dios. La versión RV60 le da el sentido correcto a este pasaje al decir “me poseía al principio”, ya que la palabra hebrea que se tradujo por poseer es la palabra “kaná”, que aparece 84 veces en el AT y significa casi siempre “conseguir, adquirir” (algunos pasajes donde se traduce esta palabra son: Gn. 39:1; Éx. 21:2; Pr. 4:5, 7; 23:23; Ec. 2:7; Is. 1:3). De manera que este pasaje no indica que la sabiduría fue creada sino que Dios usó de ella al crear todas las cosas desde un principio, por lo cual entendemos que Dios comenzó a dirigir y hacer uso de la poderosa obra creadora de Dios el Hijo en el tiempo que comenzó la creación (He.1:1-3; Col.1:15-18).
Cuando Dios el Hijo se encarnó en el vientre de María para hacerse un hombre, crecer y cumplir la con la misión redentora que tenía por la humanidad, vemos la doctrina de la Trinidad, revelada con más claridad. Primeramente vemos la Trinidad expresada en Mateo 3:16-17, que vemos los 3 miembros de la Trinidad desempeñando una función distinta cada uno. Al final de su ministerio el Señor Jesús manda a sus discípulos a bautizar “en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”, poniendo al mismo nivel y posición a cada persona de la Trinidad.
Podemos notar esta enseñanza en las expresiones Trinitarias cuando los autores del NT generalmente llaman Dios (Theos) para referirse al Padre y Señor (Kurios) para referirse al Hijo, (1 Co. 12:4-6). Lo mismo vemos en las demás expresiones Trinitarias: 2 Co. 13:14; Ef. 4:4-6; 1 P. 1:2; Jud. 20-21.
Con estos pasajes mencionados anteriormente podemos comprobar, que la enseñanza bíblica de la Trinidad no es un mito eclesiástico sino una verdad bíblica revelada, que rebasa nuestro entendimiento del ser de Dios, algunos han tratado de negar esta doctrina por no entenderla totalmente e intelectualmente, pero eso no nos da derecho a desacreditar las Escrituras en las verdades que revela solo porque no todo podamos explicarlo total, intelectual y satisfactoriamente, es una doctrina que aceptamos por fe en lo que enseña la Escritura totalmente sin errores, suficiente y con plena autoridad por ser la Palabra de Dios.
Sin embargo queda la pregunta, ¿Son fieles estos pasajes a la declaración monoteísta que hacen las Escrituras de Dios?, por supuesto que sí, ya que como aclaramos en la definición, cada persona es plenamente Dios, sin separación, sin dilución, y sin división, siendo de una sola esencia. Podemos notar las declaraciones bíblicas de la Unicidad de Dios: Dt. 6:4-5; Éx. 15:11; 1 R. 8:60; Is. 45:5-6; 21-22; 1 Ti. 2:5; 1 Co. 8:6; Stg. 2:19. Es decir, no son 3 dioses, tampoco un Dios que se manifiesta de 3 maneras diferentes, como si cambiara de forma cada que Él quisiera, sino que es eternamente Un solo Dios existente en 3 personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Es importante que la iglesia no descuide esta enseñanza ya que es sumamente esencial para la fe cristiana sostener la plena deidad del Hijo y del Espíritu Santo, ya que primeramente, un ser creado por Dios, no hubiese podido aguantar la total ira divina contra todos los pecados (Heb. 7:26-28). Segundo, Si Jesús no es plenamente Dios, entonces, como podríamos depender totalmente de una criatura para salvación, si la enseñanza bíblica, es que solo Dios puede salvar (Os. 1:7; Jonás 2:9). Tercero, si Jesús no fuera totalmente Dios, sería idolatría adorarlo; y la Biblia misma se contradeciría (cosa que es imposible) ya que la misma Biblia habla de que recibió adoración y ordena darle adoración (Jn. 20:28; Flp. 2:9-11; Heb. 1:6; Ap. 5:12-14). Y por último, {
--, es difícil ver cómo Dios pudiera ser genuinamente personal y tener la necesidad de relacionarse con su creación, la Unidad de Dios en su pluralidad de personas, es la base para entender toda la enseñanza bíblica de la unidad, desde el matrimonio, la iglesia, los creyentes con Cristo, etc.
Este ensayo fue hecho por Francisco Francisco Angulo.
Lo puedes encontrar aquí:
Siguelo en Facebook
Comentarios
Publicar un comentario