Un estudio sintético y general
I. La historia del Islam.
Cerca del año 570, nació un niño
que sería llamado Muhammad y que se convertiría en el Profeta de una de las
religiones más grandiosas del mundo, el Islam. Él nació dentro de una familia
perteneciente a un clan de
Quraish, la tribu gobernante de Meca, una ciudad ubicada en la región del Hiyaz
al noroeste de Arabia.
La Ka’bah, un antiguo santuario
ubicado en la ciudad de Meca que, debido a la decadencia de Arabia del sur,
durante el siglo VI se había convertido en un importante centro de comercio
relacionado con grandes potencias como los sasánidas, bizantinos y etíopes.
Como resultado de esto, la ciudad fue dominada por poderosas familias
comerciantes, entre quienes sobresalían los hombres de Quraish.
El padre de Muhammad, ‘Abdullah
Ibn ‘Abd Al-Muttalib, murió antes de que el niño naciera; su madre, Áminah,
murió cuando él tenía seis años. El huérfano fue confiado al cuidado de su
abuelo, líder del clan de Hashim. Después de la muerte de su abuelo, Muhammad
fue criado por su tío, Abu Talib. Como era costumbre, de pequeño Muhammad fue
destinado a vivir por uno o dos años con una familia beduina. Esta tradición,
continuada hasta hace poco por familias nobles de Meca, Medina, Taif y otros pueblos
del Hiyaz, influyó notablemente en Muhammad. Además de soportar las
dificultades de la vida del desierto, adquirió el gusto por la expresión
refinada y la elocuencia, algo muy apreciado por los árabes, para quienes la
oratoria era el arte que más los enorgullecía. También aprendió la paciencia y
la abstinencia propia de los pastores, cuya vida solitaria que en primera
instancia compartió, y luego comprendió y apreció.
Cerca del año 590, Muhammad,
entonces en sus 20 años, entró al servicio de una viuda comerciante llamada
Jadiyah, dedicada al comercio de caravanas hacia el norte. Algún tiempo después
él se casó con ella y tuvieron dos hijos –ninguno de los cuales sobrevivió– y cuatro hijas. A
sus 40 años, Muhammad comenzó a retirarse para meditar en una cueva en el monte
Hira, en las afueras de Meca, donde ocurrió el primero de los grandes eventos
del Islam. Un día, mientras estaba sentando dentro de la cueva, escuchó una
voz, posteriormente identificada como la del Ángel Gabriel, que le ordenó lo
siguiente:
“¡Recita! [¡Oh, Muhammad!] En el
nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de un cigoto”.
(Corán 96:1-2)
Muhammad expresó tres veces que
era incapaz de hacerlo, pero cada vez el mandato se repetía. Finalmente,
Muhammad recitó las palabras que ahora se encuentran en los primeros cinco
versículos del capítulo 96 del Corán, palabras que proclaman a Dios como el
Creador del hombre y Fuente de todo el conocimiento.
En un principio Muhammad narró su
experiencia solamente a su esposa y a su círculo más cercano. Pero cuando las
revelaciones le ordenaron que proclamara la unicidad de Dios abiertamente, sus
seguidores aumentaron, al comienzo entre los pobres y los esclavos, pero luego
también entre los hombres más ilustres de Meca. Tanto las revelaciones que
recibió en ese momento como las que recibió después, están incluidas en el
Corán, las Sagradas Escrituras del Islam.
No todos aceptaron el mensaje de
Dios transmitido por Muhammad. Incluso dentro de su mismo clan existieron
quienes rechazaron sus enseñanzas; de la misma manera, muchos comerciantes se
opusieron activamente al mensaje. Sin embargo, la oposición simplemente servía
para reafirmar en Muhammad el significado de la misión y su comprensión exacta
de cómo el Islam difería del paganismo. La creencia en la unicidad de Dios es
de vital importancia en el Islam, de esto se desprende el resto de sus
doctrinas. Los versículos del Corán enfatizan la singularidad de Dios,
advierten a aquellos que niegan esto del castigo inminente, y declaran Su
compasión ilimitada para aquellos que se someten a Su voluntad. Confirman el
Juicio Final, cuando Dios, el Juez, pondrá en la balanza la fe y las obras de
cada ser humano, recompensando a los seguidores fieles y castigando a los
transgresores. Debido a que el Corán
rechazó el politeísmo y enfatizó la responsabilidad moral del hombre con
imágenes elocuentes, representaba un serio desafío a la vida mundana de los
mecanos.
Después de que Muhammad hubiera
predicado públicamente por más de una década, la oposición alcanzó niveles tan
altos que, temeroso por la seguridad de sus seguidores, envió a algunos de
ellos a Etiopía. Allí, el gobernante cristiano les brindó su protección, y
desde entonces ese hecho es recordado con aprecio por los musulmanes. Pero en
Meca la persecución empeoró. Los seguidores de Muhammad fueron acosados,
perseguidos y hasta torturados. Finalmente, setenta de los seguidores de
Muhammad, siguiendo sus órdenes, partieron hacia el pueblo de Yazrib, en el
norte, con la esperanza de iniciar una nueva etapa del movimiento islámico.
Esta ciudad sería luego refundada bajo el nombre de Al Medina (“La ciudad”).
Tiempo después, a inicios del otoño del 622, Muhammad junto a su amigo más
cercano, Abu Baker as-Siddiq, se pusieron en marcha para reunirse con el resto
de los emigrantes. Este acontecimiento coincidió con el complot de los líderes
de Meca para asesinarlo.
En Meca, los conspiradores
llegaron a la casa de Muhammad para encontrar que su primo, ‘Ali, había tomado
su lugar en la cama. Enfurecidos, los mecanos pusieron precio a la cabeza de
Muhammad e iniciaron la persecución. Sin embargo, Muhammad y Abu Baker se
refugiaron de sus perseguidores en una cueva, donde permanecieron escondidos.
Gracias a la protección de Dios, los mecanos pasaron por la cueva sin notarlos,
y Muhammad y Abu Baker siguieron su viaje hacia Medina. Una vez allí, fueron
recibidos con gran júbilo por una multitud de medinenses y mecanos que se
habían adelantado para preparar el camino.
Esta fue la Hiyrah (palabra
españolizada como Hégira), generalmente, aunque de manera incorrecta, traducida
como “huída”, a partir de la cual se inició la era musulmana. De hecho, la
Hiyrah no fue una huída, sino que fue una emigración cuidadosamente planeada
que marca, no sólo un cambio en la historia (el comienzo de la era islámica),
sino que además, para Muhammad y los musulmanes, el inicio de una nueva forma
de vida. De ahí en más, el principio
organizativo de la sociedad dejó de ser el simple parentesco de sangre para
transformarse en una hermandad más grande, la de todos los musulmanes. Los hombres que acompañaron a Muhammad durante
la Hiyrah fueron llamados Muhayirun –“Aquellos que hicieron la Hégira o los
Emigrantes”–, mientras los que se convirtieron en musulmanes en Medina fueron
llamados Ansar o “los auxiliadores”.
Muhammad estaba bien enterado de
la situación en Medina. Antes de la Hiyrah, varios de sus habitantes arribaron
a Meca para participar de la peregrinación anual; y como el Profeta utilizaba
esta oportunidad para invitar a los peregrinos al Islam, el grupo proveniente
de Medina escuchó su llamado y se hicieron musulmanes. Ellos lo invitaron a
instalarse en Medina. Después de la Hiyrah, las excepcionales cualidades de
Muhammad impresionaron de tal manera a la gente de Medina, que las tribus
rivales y sus aliados se unieron temporalmente. El 15 de marzo del 624,
Muhammad y sus seguidores se enfrentaron a los paganos de Meca.
La primera batalla, que tuvo
lugar cerca de Bader (que ahora es un pequeño pueblo hacia el sudoeste de
Medina), tuvo varios efectos importantes. En primer lugar, las fuerzas
musulmanas, superadas en un número de tres a uno, derrotaron a los mecanos. En
segundo lugar, la disciplina exhibida por los musulmanes demostró a los
mecanos, quizás por primera vez, las habilidades del hombre al cual habían
expulsado de su ciudad. En tercer lugar, una de las tribus aliadas que se había
comprometido a apoyar a los musulmanes en Bader, pero luego había demostrado
indiferencia cuando la batalla comenzó, fue expulsada de Medina un mes después.
Aquellos quienes afirmaron ser aliados de los musulmanes pero tácitamente se
les opusieron, fueron de este modo severamente advertidos: pertenecer a la
comunidad implicaba total apoyo a la causa.
Un año después los mecanos
lanzaron su contraataque. Un ejército montado de tres mil hombres se enfrentó a
los musulmanes en Uhud, un monte en las afueras de Medina. A pesar de su éxito
inicial, los musulmanes fueron duramente atacados y el mismo Profeta fue
herido. Ya que los musulmanes aún no estaban completamente derrotados, los
mecanos, con un ejército de 10.000 hombres, otra vez atacaron Medina dos años
después, pero con resultados muy diferentes. En “la batalla de la trinchera”,
también conocida como “la batalla de los aliados”, los musulmanes obtuvieron
una evidente victoria inaugurando una nueva forma de defensa. Del lado de
Medina, desde donde el ataque era esperado, cavaron una fosa muy profunda para
que la caballería de los mecanos no pudiera pasar sin exponerse al ataque de
los arqueros que estaban estratégicamente colocados en el flanco de Medina.
Finalmente, los mecanos fueron forzados a retirarse. A partir de entonces,
Medina quedó completamente en manos de los musulmanes. Claro está que los
musulmanes son una fuerza que pocas veces se ha logrado detener, pero es este
tiempo el factor predominante era la consumación de la religión.
La Constitución de Medina –bajo la
cual los clanes que aceptaron a Muhammad como Profeta de Dios formaron una
alianza o confederación– data de este periodo. Eso demuestra que la conciencia
política de la comunidad musulmana había alcanzado un importante nivel, y por
ello sus miembros se definieron como una comunidad independiente. La
Constitución también definió el rol de los no musulmanes en la comunidad. Los
judíos, por ejemplo, formaban parte de la sociedad; ellos eran dhimmis, es
decir, personas protegidas, siempre y cuando acataran las leyes. Esto
estableció un precedente para la relación con otros pueblos vencidos durante
conquistas posteriores. Cristianos y judíos, sobre el pago de un impuesto
simbólico, gozaban de libertad religiosa y, aún manteniendo su condición de no
musulmanes, eran miembros adjuntos del Estado Musulmán. Sin embargo, esta
posición no era aplicable a los politeístas, ya que no podían ser tolerados
dentro de una sociedad que adoraba al Dios Único.
Ibn Ishaq, uno de los primeros
biógrafos del Profeta, afirma que fue alrededor de ese período que Muhammad
envió cartas a los gobernantes de la tierra (el Rey de Persia, el Emperador de
Bizancio, los Negus de Abisinia, el gobernador de Egipto, entre otros)
invitándolos a abrazar el Islam. Nada puede ilustrar mejor la confianza de la
pequeña comunidad, ya que su poderío militar (a pesar de la batalla de la
trinchera) todavía era insignificante. Sin embargo, esa confianza no estaba
fuera de lugar. Muhammad fue estableciendo, de manera tan efectiva, una serie
de alianzas entre las tribus que, alrededor del año 628, él y 1.500 seguidores
pudieron exigir el acceso a la Ka’bah. Esto marcó un hito en la historia de los
musulmanes. Poco tiempo antes Muhammad había dejado la ciudad de su nacimiento
para fundar un Estado Islámico en Medina. Ahora, con sumo derecho, sus
anteriores enemigos lo trataban como a un líder. Al año siguiente, en el 629,
regresó y conquistó Meca sin derramar ni una gota de sangre y bajo un espíritu
de tolerancia, lo cual se estableció como un ideal para futuras conquistas.
También destruyó los ídolos restantes en la Ka’bah, con el objetivo de
finalizar para siempre las prácticas paganas en ese lugar. Mientras esto transcurría, ‘Amr Ibn Al-’As,
el futuro conquistador de Egipto, y Jalid Ibn Al-Walid, la futura “Espada de
Dios”, aceptaron el Islam y juraron lealtad a Muhammad. La conversión de estos
hombres fue especialmente notable debido a que habían estado entre los más
duros adversarios de Muhammad hacía poco tiempo atrás.
De alguna manera, el regreso de
Muhammad a Meca fue el clímax de su misión.
En el 632, sólo tres años después, enfermó repentinamente; y el 8 de
Junio de ese año, estando a lado de ‘A’isha, su tercera esposa, el Mensajero de
Dios “murió con el calor del mediodía”.
La muerte de Muhammad fue una
gran pérdida. Para sus seguidores, este sencillo hombre de Meca era mucho más
que un querido amigo, mucho más que un talentoso administrador, mucho más que
el gran líder que había forjado un nuevo estado a partir de un grupo de tribus
que estaban en guerra. Muhammad era
además un ejemplo de las enseñanzas que transmitía de Dios: las enseñanzas del
Corán que por siglos han guiado el pensamiento y la acción, la fe y la conducta
de innumerables hombres y mujeres, que llevaron a una nueva era en la historia de
humanidad. Su muerte, sin embargo, tuvo un pequeño efecto sobre la dinámica de
la sociedad que había creado en Arabia, y no afectó para nada su principal
misión: transmitir el Corán al mundo.
Abu Baker dijo: “Quien adoraba a Muhammad, sepa que Muhammad ha muerto;
pero quien adoraba a Dios, sepa que Dios vive y no muere”.
II. Las divisiones del Islam.
Musulmanes Sunitas: Estos, son
seguidores de las escuelas Hanifa, Shafi'í, Aníbal o Hanibal y Malik. Estas,
constituyen un 90% de mayoría de los Islámicos, y son considerados de ser una
corriente principal de tradicionalistas. Debido a que ellos se encuentran
ejerciendo su fe cómodamente dentro de las sociedades seculares han podido
adaptarse a una variedad de culturas nacionales mientras siguen sus tres fuentes
de ley: el Corán, la Hadith y consensos Musulmanes. Los Sunitas enfatizan el
poder y la soberanía de Alá y su derecho de hacer lo que él quiere hacer con su
creación. Se enseña una estricta determinación. Su gobierno se hace a través de
los Califas. El trabajo del gobernante Musulmán es considerado como el sucesor
de Mahoma. Este sucesor no es debido a linaje hereditario.
Los Musulmanes Chiítas: Los
Chiítas (también conocidos como de la escuela Ja'firi) se separaron de los
Sunitas debido al tema del sucesor de Mahoma. Esta separación ocurrió después
del asesinato del cuarto Califa en el año 661. Los Chiítas creen que el sucesor
de Mahoma tenía que haber sido Ali, su yerno, y que los siguientes sucesores
tendrían que haber sido a través de su linaje por su esposa Fátima. Los Chiítas
se dividieron en tres sectas principales: los Doce Imanes (Persia, Irak,
Afganistán, Líbano, Pakistán y Siria), los Zaydis (Yemen) y los Ismailí (India,
Irán, Siria y África del Este). Lógicamente, cada grupo tiene diferencias de
doctrina. “La teología Chiíta incluye una doctrina conocida como los cinco
soportes. Estos son: la Unidad Divina (tawhid), la profecía (nubuwwah), la
resurrección del alma y del cuerpo en el Juicio (ma'ad), el Imamate (imamah) y
la justicia ('adl). (Nota del Traductor: Imamate es la región o territorio
gobernado por un Imán (Imam). Es el oficio, rango, o período de un imam.) Los
tres primeros se encuentran en el Islam Sunita, aunque con algunas diferencias
de énfasis; sin embargo, el Imamate, es la esencia de los Chiítas. Es una
herencia de los Mutazilites o racionalistas, cuyo sistema está en muchas
maneras perpetuado en la teología Chiíta… “El Imamate, que viene de la palabra
“Imam”, en las tradiciones Chiítas es el líder político y religioso de la secta
Chiíta. Esta persona posee gran poder e influencia. De acuerdo a la doctrina
Chiíta, el Imam debe ser un sucesor biológico de Ali. El Imam es también libre
de pecado e infalible en todos los temas de la doctrina Islámica e intercederá
por los Musulmanes después de la muerte.” Los Shi'i y los Sunitas difieren en
algunas interpretaciones del Corán y la Hadith y aún tienen un canon diferente
del Hadith.
Los Musulmanes Sufíes: El Sufí es
una tradición mística en donde los seguidores buscan conocimiento místico
interior de Alá. Esta secta “oficialmente” se desarrolló alrededor del siglo 10
y desde entonces se ha dividido en órdenes diferentes: Ahmadiyya, Qadariyya,
Tijaniyya, etc. Claro está, que los Sufíes creen que sus raíces pueden ser
ubicadas desde los inicios del Islam en el temprano siglo VII. El misticismo de
los Sufíes debe seguir una senda de privación y meditación. Existen varias
formas de abstinencia y pobreza. Se renuncia a las cosas mundanas y se enseña
una confianza absoluta en la voluntad de Alá. El objetivo es obtener un
conocimiento más alto y de experiencia de Alá. El enfoque místico significa que
el Corán puede ser interpretado en diferentes formas y así, el Sufismo enseñó
que el Corán contenía significados místicos escondidos dentro de sus páginas.
Fuera de este misticismo una clase de panteísmo se desarrolló entre algunos
creyentes Sufíes. El panteísmo es la enseñanza de que Alá y el universo son
uno. Claro está, que los Musulmanes ortodoxos, llamados los Sunitas, rechazaron
esta idea ya que ellos afirman que Alá es el creador del universo y es
diferente a éste. En parte, el Sufismo se levantó como una reacción al
creciente Islamismo materialista que se había desarrollado en el Imperio en ese
tiempo. El Islam había logrado obtener gran poder y presencia geográfica y
debido a esto, lo que se había logrado en lo material era grande.
III. Esperanza Mesiánica entre
chiitas.
Al igual que algunos judíos los
musulmanes también esperan su mesías. Es interesante destacar que este mesias
es muy parecido a las características del mesias prometido, Jesucristo, para
los cristianos. En el caso de los musulmanes su mesías se llama “El Mahdi”. Los
sunitas [mayoría en Egipto] y los chihítas [mayoría en Irán] son los dos
extremos de este culto. Pero ambos tienen en común a un personaje, los chiítas
le llaman el duodécimo imán y los sunitas le llaman “el gran mahdí”. La
historia de los once imanes anteriores demuestra que existieron, sin embargo la
del número doce es más bien supernatural y mística. El imán número once murió
en el año 874 y el iman número doce, quien por entonces era un pequeño de siete
años de edad fue “ocultado” en una mezquita y nunca fue encontrado. De acuerdo
a las creencias islámicas ha de aparecer en los “últimos días” o “tiempos del
fin”. ¿Cómo saber cuáles son los “últimos días” de acuerdo a esta creencia? De
acuerdo al islám, este personaje aparecerá después del caos y la guerra, pero
cuando ésta termine, los infieles “serán derrotados” y el islam regirá un
“mundo de paz”. En base a esta creencia el “gran” Mahdí aparecerá después del
caos, por lo que tanto sunitas y chiítas están convencidos que pueden adelantar
la venida del mahdí, y para que retorne es necesario el caos. Lo que significa
que millones de litros de sangre serán derramados.
La ecuación es la siguiente:
Cuando Mahmoud Ahmadinejad dice “permítanme adelantar la venida del Mahdí” esto
significa: Déjenme provocar el caos para atraer el fin de los días y asi
adelantar la venida del duodécimo imán.
IV. El Corán: el santo libro de Islam
¡En el nombre de Dios, el
Compasivo, el Misericordioso! 2. Alabado
sea Dios, Señor del universo, 3. el
Compasivo, el Misericordioso, 4. Dueño
del día del Juicio, 5. A Ti solo
servimos y a Ti solo imploramos ayuda.
6. Dirígenos por la vía recta, 7.
la vía de los que Tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira, ni
de los extraviados. Estas son las primeras palabras del Corán al comienzo del
libro, y esto se expresa de la traducción al castellano. Cualquier traducción
del Corán, sólo puede ser considerada como un comentario del mismo, nunca como
el Corán.
La Biblia tiene 66 libros, 39 en
el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento. Fue escrita en un período de
tiempo que abarca 1.600 años y en su redacción intervinieron unos 40 autores.
El Corán es un sólo volumen; contiene 114 capítulos de longitud muy desigual,
también llamados azoras, o suras. Para los musulmanes, el Corán es la palabra
de Dios, transmitida a Mahoma por el arcángel Gabriel en el curso de sucesivas
revelaciones.
En el prefacio a la traducción francesa del
Corán, realizada en 1971, el profesor y jurista árabe Hamidullalh describe las
condiciones en las que se fijó el texto coránico. Según dicen los grandes
teólogos musulmanes, el arcángel Gabriel fue dictando a Mahoma el contenido del
libro sin un orden cronológico. Ni el propio Mahoma ni sus seguidores tenían
entonces una idea clara y definida del desarrollo sucesivo de la revelación.
Cada vez que el arcángel Gabriel aparecía a Mahoma y le hablaba, éste llamaba a
un escriba y le dictaba lo que había recibido del arcángel. La tradición dice
que una vez al año, durante el mes de Ramadán, Mahoma recitaba al arcángel todo
lo que había sido recopilado, para asegurarse de que Gabriel aprobaba lo
escrito. A la muerte de Mahoma, ocurrida el año 632, Alú Bakr fue elegido
primer califa de la nueva religión. (El término califa o, mejor, jalifa,
significa lugarteniente, sucesor de Mahoma, jefe supremo del Islam. El título
exacto es "sucesor del enviado de Allah"). Apercibido Alú Bakr de que
circulaban numerosas versiones de las revelaciones recibidas por Mahoma, ordenó
que se recogieran todos los fragmentos considerados auténticos y se formara un
libro. Así nació el Corán. En años posteriores, la versión de Abú Bakr fue
corregida y ampliada por otros dos califas, Omar (634-644) y Otman (644-656),
quedando fijado en dicha fecha el texto definitivo del Corán.
Durante siglos estuvo prohibida
la traducción del Corán a cualquier idioma que no fuera el árabe, clásico o
dialectal. Según Yousuf Alí, "no hay libro en el mundo a cuyo servicio se
haya dedicado más talento, más trabajo y más dinero que al Corán". Para
los musulmanes, en palabras del francés L. Massignon, el Corán "es a la
vez su primer libro de lectura, su única salmodia litúrgica, su manual de
oración, su código de derecho canónico, su libro de meditación, el libro que ha
formado lentamente su mentalidad; en fin, el único necesario".
El Islam naciente se centró
inmediatamente en el Corán. Para los cristianos, Cristo es la revelación única
y suprema de Dios. En el ciclo de las revelaciones, la última fue la recibida
por el apóstol Juan en la isla de Patmos. Con la muerte del último apóstol
acabaron las revelaciones. Para los musulmanes, el ciclo se abre nuevamente con
las revelaciones del arcángel Gabriel a Mahoma.
V. Otros escritos: Creencias
acerca de:
● Alá: Hay 5 puntos importantes
en cuanto a la creencia de Ala, voy a destacarlos. de la fe son:
1. Dios es único. "No hay
más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta". Se niega el culto a los ídolos
y a todo politeísmo. Este Dios es Creador mediante la palabra, omnipotente y
trascendente. Aunque distinto a los hombres es misericordioso con ellos. El
Corán alude a Alá con 99 nombres o epítetos. Lo opuesto al monoteísmo en el
islam se llama sirk (asociación). Dios es totalmente diferente a sus criaturas,
"no hay nada parecido a é". Ningún antropomorfismo es compatible con
la trascendencia radical de Dios.
2. Anunciado por los profetas y
los libros revelados. Para los musulmanes, los cinco profetas que merecen más
crédito son: Noé, Abrahán, Moisés, Jesús y Mahoma. Este último es el primero y
más importante de los profetas, completa la revelación. Los libros que
contienen las revelaciones de Dios son: Torá, Salmos, Evangelios y Corán. El
Corán es la definitiva y plena revelación. Todos los profetas anuncian el mismo
mensaje divino. Moisés es el profeta más mencionado por lo que abundan las
analogías entre Moisés y Mahoma. Todo profeta después de Mahoma es un impostor.
3. Manifestado por los ángeles.
Son servidores de Dios que están por debajo de los profetas y son enviados a
los seres humanos para transmitirles un mensaje o ayudarles. Los más
importantes son Gabriel, Miguel y Rafael. Tienen una naturaleza entre corpórea
e incorpórea. También hay ángeles malos destinados a tentar a los hombres.
4.Soberano del día del Juicio. En
el día del Juicio la humanidad será reunida y todos los individuos, una vez
resucitados, serán juzgados tan sólo por sus hechos. Se reconoce pues, la
resurrección de los muertos como algo esencial. Los "elegidos" irán
al jardín o paraíso, y los "perdedores" irán al infierno, aunque Dios
es misericordioso y perdonará a los que lo merezcan. De este juicio se libran
los profetas y los mártires porque ya están en el paraíso. Mahoma intervendrá
personalmente a favor de los creyentes, ya que "lo que Dios no perdonará
es que se le asocien otras divinidades".
Aunque el Juicio afecta a los
individuos, el Corán reconoce otra clase de juicio divino que afecta a la
historia de las naciones, ya que pueden estar corrompidas y si no se reforman
serán castigadas con la destrucción o serán sojuzgadas por pueblos más
virtuosos. Los místicos musulmanes interpretan el paraíso como la vida eterna y
feliz cerca de Alá y el infierno como la vida larga y penosa lejos de él.
5. Señor del decreto (Ley de
Dios). Dios gobierna y cuida el mundo, es el autor del qadar, la decisión que
desde toda la eternidad fija el destino del hombre. Todo ha sido decidido por
Alá y todo viene de él. Según el Corán, Dios puede predestinar al ser humano,
si quiere; pero las buenas obras propician favorablemente la voluntad de Alá.
Esta predestinación reafirma la omnipotencia de Alá. Es artículo de fe, pero
resulta difícil conciliar esta predestinación con la libertad humana.
● Ángeles: Los musulmanes creen
en la existencia de los Ángeles y que estos son criaturas honorables. Los
ángeles solo adoran a Dios, le obedecen y actúan sólo por órdenes suyas. Entre
los ángeles está Gabriel, quien descendió el Corán al profeta Muhammad.
● Sagradas Escrituras: Los
musulmanes creen que Dios reveló las escrituras a sus mensajeros como prueba
para la humanidad y como una guía para la misma. Entre esos libros se encuentra
el Corán que Dios reveló al profeta Muhammad. Dios ha garantizado la protección
del Corán de cualquier corrupción o distorsión, Dios dijo:
Nosotros hemos hecho descender el
Recuerdo (el Corán) y somos sus guardianes.
(Corán, 15:9)
● La confesión: El testimonio de
fe consiste en decir con fe y convicción "la Ilaha illa Allah, Muhammad
rasúl Allah" esto significa: "No existe dios verdadero sino Allah y
Muhammad es el mensajero de Allah". La primera parte del testimonio significa
que nadie tiene derecho de ser adorado sino Dios y que Dios no tiene ni socios,
ni hijo. Este testimonio de fe es llamado la "Shahadah", una formula
simple que deberá ser dicha con convicción para convertirse al Islam (como
fuera explicado anteriormente en esta
página). El testimonio de fe es el más
importante pilar del Islam.
● La oración: Los musulmanes
rezan cinco oraciones diariamente cada oración no dura más que unos cuantos
minutos en ser realizada. La oración en el Islam es la conexión directa entre
Dios y el creyente. No existen intermediarios entre Dios y el creyente.
En la oración, la persona siente
una paz interior, felicidad, que se reconforta, y que Dios está complacido con
ella o él. El profeta dijo, "¡Oh,
Bilal! Confortadnos con la oración”.
Bilal era uno de los compañeros del Profeta que estaba encargado de llamar a la gente
para la oración.
Las oraciones son realizadas en
el amanecer, al medio día, la media tarde, el ocaso y la noche. El musulmán
puede realizar la oración en casi todo lugar, tal como campos, fabricas,
oficinas, universidades, etc.
● El ayuno: Cada año durante el
mes (lunar) de Ramadán, todos los musulmanes ayunan desde la salida del sol
hasta la puesta del mismo, absteniéndose de comer, beber y tener relaciones
sexuales.
A pesar de que el ayuno es muy
beneficioso para la salud, es considerado (por los musulmanes) principalmente
como un método de auto purificación espiritual, pues el abstenerse por si mismo
de los confortes de la vida terrenal, aunque sea por un tiempo corto, el ayunante
crea una verdadera simpatía por aquellos que sufren el hambre, al mismo tiempo
que crece en su vida espiritual.
● Peregrinación a la Meca: La
peregrinación anual (Hayy) a la Meca es una obligación a cumplir una vez en la
vida, para aquellos que tengan los medios físicos y financieros de realizarla.
Cerca de dos millones de personas van a Meca todos los años de todos los
rincones del planeta. A pesar de que Meca esta siempre llena de visitantes, el
Hayy anual comienza en el duodécimo mes del calendario islámico. Los peregrinos
varones visten vestimentas especiales y simples (dos piezas de tela) que hacen
desaparecer cualquier tipo de distinción cultural o de clases. A manera de que
todos se presenten ante Dios sin diferencias.
Peregrinos van rezando en la mezquita
del Haram en Meca. En esta mezquita se
encuentra la Kaabah (la construcción negra en la imagen) hacia la cual los
musulmanes se dirigen cuando rezan. La Kaabah es el lugar de adoración que Dios
mando a los profetas Abraham y su hijo Ismael construir.
Los ritos del Hayy incluyen
circunvalar la Kaabah siete veces, ir siete veces entre las dos montañas de
Safa y Marwa tal y como lo hizo Hagar madre de Ismael (La paz sea con él) en
busca de agua. Después los peregrinos se reúnen en Arafa4 para pedirle a Dios
lo que deseen y para pedirle Su misericordia. La imagen de los creyentes con sus
blancas vestimentas, de pie en la montaña de Arafa pidiendo la misericordia
divina nos recuerda cómo será el Día del Juicio.
El final del Hayy esta marcado
por un festival; Eid-al Adha, que es celebrado con oraciones comunales. Este
festival y el del Eid-al-Fitr, que marca el final del mes de Ramadán, son los
principales festivales del calendario musulmán.
● Ofrendas: Todas las cosas le
pertenecen a Dios, y la riqueza por lo tanto ha sido colocada en las manos de
los seres humanos tan solo para que la administren. El significado original de la palabra Zakat
es "purificación" y "crecimiento". Dar el Zakat significa
"dar un porcentaje especificado sobre ciertas propiedades a ciertas clases
de gente necesitada". El porcentaje, que se hace obligatorio sobe el oro,
la plata y el dinero en efectivo que haya alcanzado la cantidad (o el
equivalente en dinero en el caso del efectivo) aproximada de 85 gramos de oro y
que no haya sido utilizado en el transcurso de un año lunar, es del 2.5 por
ciento. Nuestras posesiones son purificadas al reservar una pequeña porción de
nuestros ingresos para los necesitados, y al igual que al podar un árbol, el
corte equilibra y motiva un nuevo crecimiento. Una persona podrá también dar
tanto como quiera a manera de limosna o caridad.
VI. El Peligro que el Islam
representa en la actualidad: La conquista de Europa.
El Islam tiene el malévolo
propósito de conquistar el mundo. Aunque esto parezca absurdo, es un enemigo
silencioso que si no se detiene, quizá, y solo quizá, llege hasta nuestra casa.
Este es el caso de Europa. La expansión de las nuevas tecnologías, las redes
sociales y la globalización son sólo algunos de los factores clave para la
expansión del nuevo terrorismo del siglo XXI, un término que está trayendo de
cabeza a las grandes potencias y centros de inteligencia por sus increíbles y
voluminosas diferencias con el que hace años perpetraba en el mundo con
organizaciones como Al Qaeda o ETA, en España.
Pero ese terrorismo no tiene nada
que ver con el que ahora amenaza al mundo entero: El Estado Islámico (EI o
ISIS). Una organización de rápida expansión que está asentada en países como
Iraq y Siria pero de la que se tiene miedo por su gran eficaz logística y
financiación. Las filas del EI están formadas por el yihadismo islámico que
prima en todos sus miembros. Una radicalización del islam que se ha traducido
en un grupo terrorista que siembra el terror difundiendo vídeos de sus
fechorías y captando hombres en cualquier punto del planeta. "El
terrorismo del siglo XXI es mundial. Han evolucionado mucho y el peligro es
total", asegura Fernando Dalmau, director de seguridad de varias empresas.
"Son muy eficaces", afirma Antonio Alonso, profesor del CEU San Pablo
especialista en relaciones internacionales. "Han visto una
retroalimentación entre yihadistas que les ha permitido avanzar y radicalizarse
mucho más de lo que ya estaban".
El EI ha establecido un califato
mediante un líder político y religioso que sigue la religión islámica. Éste es
un hombre llamado Abu Bakr al-Baghdadi, actualmente uno de los más buscados del
mundo. Controlan un territorio entre los Estados de Siria e Iraq y buscan
extenderse a todo el mundo árabe, recibiendo el apoyo de todos los musulmanes.
Cuando Al Qaeda perdió la figura
de liderazgo que les propinaba Osama bin Laden, la organización terrorista se
debilitó abriendo paso a las primeras células de Estado Islámico, mucho más
radicales. Sus acciones y tácticas son duras hasta tal punto que la misma Al
Qaeda las calificó de "muy extremas".
Llegados a este punto, está claro
que España es un objetivo, aunque sin amenaza específica, de los yihadistas del
Estado Islámico pero, ¿realmente lo perciben así los ciudadanos españoles? "Lo
ven como del tercer mundo a pesar de haber tenido el 11M", opina Dalmau,
quien cree que "ignoramos el terrorismo para olvidar a ETA".
Respecto a la sensación en
Occidente sobre el terrorismo yihadista habló también el ministro de Defensa,
Pedro Morenés. A su juicio, los españoles, como la mayoría de europeos,
"no quieren a veces ver los riesgos y amenazas" y piensan que vivimos
en "un mundo feliz". "La sociedad española tiene una posición,
ante los asuntos graves que la puedan afectar, un poco lejana, producto de la
historia", ha dicho, reconociendo que este es un problema de toda la
Europa no sajona, a pesar incluso de que España vivió los atentados yihadistas
del 11M. "Eso es un problema", zanjó.
El Estado Islámico es un problema
mundial creciente y real que se ha extendido por todo Iraq y Siria, pasando a
sembrar miedo y pánico en países de occidente que trabajan a contrarreloj, codo
con codo, para frenar el islamismo radical de este grupo terrorista.
VII. Conclusión del trabajo:
El islam es una de las más
grandes religiones, y está tomando mucho terreno en el oriente, casi toda esa
tierra está dominada por esta ideología. Aunque sus escritos parecen
inofensivos han traído muchas tragedias a la humanidad. El Islam desde mi punto
de vista es una de esas religiones que nunca hubiese deseado que existieran.
Siempre me he preguntado porque una religión como esta atrae a muchas personas,
o tiene muchas personas de adeptos, pero no encontraba sentido, mas al estudiar
parte de su historia, sus creencias y su manera de vivir me doy cuenta que no
es más que un clamor, que no se aparta de estas personas de la necesidad de
Jesucristo en sus vida. Claro esta que creen en Cristo, pero no creen en su
divinidad. Agradezco a Dios por darme la oportunidad de estudiarlos, y de
conocer la necesidad de orar por misioneros que expandan el evangelio en esta
religión, y también ellos puedan ser alumbrados con las buenas nuevas.
Ps. Michel Fuentes
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